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¿Se puede ser ingeniero y creativo?

Seguro que si piensas en un ingeniero creativo, te viene a la cabeza la figura del Arquitecto, una persona capaz de diseñar edificios estéticamente atractivos teniendo en cuenta la resistencia de los materiales y el cálculo de estructuras. Pero, ¿y un topógrafo? ¿Puede ser un topógrafo creativo? ¿Una persona dedicada a medir el terreno colocando estacas a diestro y a siniestro, guardándose siempre una por si hubiera un ataque vampiro? ¿Una persona obsesionada con los ángulos y las distancias? ¿Puede ser creativa una persona así?

Ya te lo digo yo, por supuesto que si. ¿Que cómo lo sé? Pues muy fácil, “porque ese hombre, ese hombre, soy yo”. Vale, soy una mujer pero es que la canción de Pimpinela venía al pelo.

Si echamos la vista atrás, nos damos cuenta de que nuestra vida siempre ha estado llena de disyuntivas. En el instituto ya nos obligaban a elegir entre ciencias o letras, entre dibujo técnico o artístico. Pero, ¿acaso no puedes ser un amante de la lengua y las matemáticas, el mar y la montaña, el Gran Hermano y el Telediario?

Me niego a prescindir de aquello que me gusta, por el simple hecho de que alguien haya pensado que hay conceptos que son incompatibles. ¿Estamos obligados a seguir el camino marcado por los Gurús de tendencias? ¿Quién te dice a ti que sus brillantes ideas no las hayan sacado de un curso CCC?

Recuerdo que estando en el último curso de instituto nos hicieron rellenar un test sobre inclinaciones profesionales, desde el punto de vista del descarte. El test y mis deducciones de aquel entonces fueron las siguientes:

Policía antidisturbios o abogado. Esta la tengo clara, antidisturbios, que para estar sentada en una silla rodeada de pilas de documentos prefiero defenderme de pedradas con mi súper escudo transparente y mi espléndido casco con visera, que un escudo transparente no lo tiene cualquiera, bien chulo que es.

Director de orquesta o arquitecto. Director de orquesta, dónde va a parar. Ya lo veo, viajar por todo el mundo, marcar el ritmo con la batuta como si estuvieras enfadado y sobre todo, dar la entrada al del platillo, el momento platillo no tiene desperdicio.

¿A ver? ¿Cómo sería lo de mover la batuta? Tachán, tachán, genial, marco una cruz en director de orquesta.

El test seguía hasta el infinito y más allá, pero tampoco te quiero aburrir.

Como era de esperar, el resultado del cuestionario no fue nada concluyente, el condenado test no fue capaz de discernir qué camino laboral debía escoger. Tendría que haber marcado siempre la segunda opción, como en los test de la Cosmopolitan, que si marcabas siempre la segunda opción salía que eras la mujer perfecta.

Ante este panorama, decidí jugar a mi propio descarte: lengua si pero no literatura, números si pero no matemáticas puras. Que esa es otra, ¿por qué las llaman matemáticas si al estudiarlas escribes más letras que en una novela?

Total, que sin saber muy bien cómo, decidí que la carrera de Topografía podría ser una buena opción profesional. Por supuesto me informé antes sobre ella, que como en aquel entonces no existía internet, el estudio fue algo así:

Medir el terreno, umm, el terreno… a mí me gusta el campo y eso es terreno, también me gusta el aire libre y las obras están al aire, ¡anda! ¡Se estudia astronomía! ¡Qué bonitas las estrellas! Decidido, no le doy más vueltas: ¡Topografía, a por ti voy! Sí, ya se lo que estás pensando, vaya análisis exhaustivo el mío, lo sé, pero ¿acaso hiciste tu un análisis más profundo con 18 años? Pues me alegro por ti.

Tuve suerte y la carrera me gustó. Efectivamente tenía campo y aire libre además de mucha trigonometría y hojas de cálculo con muchos números. Durante los 15 años que pasé trabajando en un ingeniería, descubrí que a la hora de escribir un informe técnico, lo que más me preocupaba era el tipo de letra que utilizaba, que el informe estuviera bien estructurado, que el texto tuviera un tamaño legible, que la colocación de los gráficos no empastara el contenido, que el material de encuadernación fuera agradable al tacto. Sin pretenderlo, me convertí en la encargada de redactar los informe técnicos, todos confiaban en mi sentido de la estética.

Lo que quiero decir, es que sin saberlo, me había trazado un camino. ¿Significa esto que la Topografía nunca fue mi camino? Pues no, no quiere decir eso, porque en cualquier profesión la creatividad tiene cabida, no es algo exclusivo de un solo sector. El sentido de la estética, de la composición, de lo visualmente impactante, está presente en cualquier parte, hasta el señor que vende fruta juega con todos esos factores.

Si no fuera porque la crisis económica me dejó fuera del mercado laboral, que forma más elegante de decir que me quedé más parada que parada, no me hubiera planteado seguir estudiando. ¡Cómo adoro ser estudiante! Aprender es de lo más gratificante que hay en el mundo y aquí es donde entra en juego Aula Creactiva. Hubiera seguido allí estudiando y haciendo cursos y cursos hasta acabar con todos, pero en algún momento había que decir ¡Basta!

¿Y ahora qué? ¿Topógrafo o Creativo? ¿Pollo o pescado? ¿Qué me depara el futuro? Pues no lo sé, pero no pienso descartar opciones, hay muchas cosas que me gustan como escribir, diseñar, soñar y sobre todo comunicar, comunicar ideas a través del medio que sea necesario, de una imagen, de una animación, de una canción, de una interpretación, cualquier medio es válido siempre que consiga llegar a su destinatario.

Hoy he elegido la escritura para comunicarme contigo, puede que mañana lo haga cantando. Si sientes curiosidad por saber qué es capaz de hacer una Topógrafa Creativa, puedes pasarte por mi blog eldiariodesensi, un blog de humor donde la experimentación, es la máxima.

Asunción Molina Ordóñez Ex alumna de Aula Creactiva
Máster de Diseño Gráfico / Máster de Diseño Web
maxcreativa.com
Artículo publicado en la
Revista Creactiva nº08